Sesto Calende: donde la aviación se encontró con el Lago Maggiore

La historia de la aviación en Sesto Calende está estrechamente vinculada a las aguas del Lago Maggiore y al nacimiento, en sus orillas, de una de las empresas más importantes de la industria aeronáutica italiana.
Un momento decisivo llegó en 1915, con la fundación en Sesto Calende de la Società Idrovolanti Alta Italia (SIAI) , que posteriormente se convertiría en la famosa SIAI-Marchetti. En Sant'Anna se construyó una base de hidroaviones junto al lago, donde comenzaron las actividades de formación de pilotos y la fabricación de hidroaviones bajo licencia. En 1917, la empresa desarrolló su primer diseño propio, el S.8, creado por el ingeniero Raffaele Conflenti.
Un momento fundamental tuvo lugar en 1922, con la incorporación a la empresa del ingeniero Alessandro Marchetti, que se convertiría en uno de los diseñadores aeronáuticos italianos más importantes del siglo XX. Bajo su dirección, en Sesto Calende se desarrollaron numerosos aviones innovadores, entre ellos el S.51 y, sobre todo, el S.55, uno de los hidroaviones más famosos de la historia de la aviación.
Las décadas de 1920 y 1930 fueron un periodo de gran reconocimiento internacional. Los aviones construidos en Sesto Calende participaron en competiciones, establecieron récords y protagonizaron importantes expediciones aéreas. En 1920, Umberto Maddalena voló desde la base de hidroaviones de Sant'Anna hasta Helsinki a bordo de un SIAI S.16. En 1925, Francesco De Pinedo y Ernesto Campanelli recorrieron aproximadamente 55.000 kilómetros desde Sant'Anna hasta Melbourne, Tokio y Roma a bordo del SIAI S.16 Gennariello.
Aún más famosa fue la expedición de 1933, cuando una formación de 24 hidroaviones S.55X, construidos en Sesto Calende, partió de Orbetello bajo el mando de Italo Balbo para realizar la célebre travesía del Atlántico hacia Norteamérica. Estas hazañas contribuyeron a dar a conocer en todo el mundo tanto el nombre de SIAI-Marchetti como el de Sesto Calende.
Durante los años treinta, la producción se amplió de los hidroaviones a los aviones terrestres. Las fábricas de SIAI-Marchetti produjeron algunos de los aviones italianos más importantes de la época, entre ellos el S.79 Sparviero, mientras que la cercana planta de Vergiate adquirió una importancia cada vez mayor en la producción.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la empresa atravesó un periodo difícil, pero logró recuperarse progresivamente. Durante los años sesenta aparecieron nuevos modelos de gran éxito, entre ellos el SF.260, producido y utilizado en numerosos países. En 1969, SIAI-Marchetti fue adquirida por Agusta, dando comienzo a una nueva etapa en la historia aeronáutica de la zona.
La tradición aeronáutica de Sesto Calende no terminó con esta transformación. Las antiguas instalaciones y los lugares relacionados con la producción aeronáutica siguen formando parte del patrimonio local. La antigua base de hidroaviones de Sant'Anna forma hoy parte del Parco Europa, conservando la memoria de una época en la que los hidroaviones despegaban directamente de las aguas del Lago Maggiore.
Por todo ello, Sesto Calende puede considerarse con pleno derecho una de las cunas de la aviación italiana: un lugar donde, hace más de un siglo, el lago se convirtió en una pista de despegue y donde ingenieros, pilotos y técnicos contribuyeron a escribir algunas de las páginas más importantes de la historia de la aviación italiana.